miércoles, 10 de marzo de 2010

Memento Mori by Jonathan Nolan (III)


Continuamos con el especial de MEMENTO MORI, el relato corto de Jonathan Nolan en el cual se inspiró su hermano mayor, Chris, para realizar una de las películas de la década, Memento. Si alguno está leyendo esto por primera vez y siente que le pica la sabia curiosidad, puede leer las dos primeras partes en los enlaces al final de este post.


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Nunca volverás a tener una vida normal. Has de saberlo. ¿Cómo poder tener novia si no recuerdas como se llama? No podrás tener hijos, no a menos que quieras que crezcan con un padre que es incapaz de reconocerlos. Seguro que no podrías conseguir trabajo. No hay muchas profesiones que valoren el olvido. Puede que la prostitución. La política seguro.

No. Tu vida ha terminado. Eres hombre muerto.Lo único que los médicos esperan es que no te conviertas en una carga, al menos para los presentes. Y seguramente nunca te dejarán volver a casa, donde quiera que esté.

Por lo que la cuestión no es "ser o no ser", porque tú no eres. La cuestión es si quieres hacer algo al respecto. Si la venganza es para ti.

La mayoría de la gente lo hace. Durante algunas semanas, se planea, se trama, se toman medidas para la venganza. Pero el paso del tiempo es todo lo que necesita ese impulso inicial para erosionar. El tiempo es oro, ¿no es al menos eso lo que dicen? Y tarde o temprano el tiempo nos convence a la mayoría de nosotros de que el perdón es una virtud. Convenientemente, a cierta distancia la cobardía y el perdón parecen idénticas. El tiempo te roba el valor.

En el caso de que el tiempo y el miedo no sean suficientes para disuadir a la gente de su venganza, siempre habrá alguna autoridad, agitando suavemente su cabeza y diciendo: Te entendemos, pero tú eres mejor persona. Estás por encima, no te rebajes a su nivel. Y además añaden: Si haces alguna tontería, te encerramos en un agujero.

Pero ellos ya lo han hecho, ¿o no? Solo que ellos no han puesto mucho cuidado, ya que te toman por un lisiado. Un cadáver. Un vegetal que no se acordaría de comer o hacer una mierda si no hubiese alguien allí para recordártelo.

Y en cuánto al paso del tiempo, bueno, eso ya no te afecta, ¿no? Unicamente los diez mismos minutos de siempre, una vez, y otra. Así que, ¿cómo perdonar que no te acuerdes de olvidar?

Eres seguramente del tipo de dejarlo ir, ¿no? Antes al menos. Pero ya no eres el que solías ser. Ni siquiera la mitad. Eres una fracción; el hombre de los diez minutos.

Por supuesto, la debilidad es fuerte. Es el impulso primario. Probablemente prefieras quedarte sentado en tu cuarto llorando. Vivir en tu finita colección de recuerdos, puliendo cada uno. La mitad de un vida tras un cristal y cubierta con cartón como si de una colección de insectos exóticos se tratase. ¿Te gustaría vivir tras ese cristal, no? Conservado en gelatina.

Te gustaría pero no puedes, ¿verdad? No puedes debido a la última adicción de tu colección. Lo último que recuerdas. Su rostro. Su rostro y tu mujer pidiéndote ayuda con la mirada.

Y tal vez sea aquí donde te retires cuando haya terminado. A tu pequeña colección. Se pueden bloquear con una copia de seguridad en otra habitación y puedes vivir el resto de tu días en el pasado. Pero solo si tienes un pequeño trozo de papel en tus manos que diga que lo tienes.

Sabes que tengo razón. Sabes que hay mucho por hacer. Puede parecer imposible, pero estoy seguro de que si cada uno cumple con su parte, lo conseguiremos. Pero no tenemos mucho tiempo. De hecho, solo tienes diez minutos. Esto empieza de nuevo. Por lo que haz algo con el tiempo que tienes.

Parte 1
Parte 2